Alberto J. Mimenza-Alvarado, Programa de Becas en Medicina Geriátrica y Neurología; Departamento de Geriatría. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, México
Mauricio Vazquez-Guajardo, Programa de Becas en Medicina Geriátrica y Neurología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, México
Luis E. Martínez-Bravo, Programa de Subespecialización en Medicina Geriátrica y Neurología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, México
Sara G. Aguilar-Navarro, Programa de Becas en Medicina Geriátrica y Neurología; Departamento de Geriatría. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, México
La enfermedad de Alzheimer (EA) representa un desafío de salud pública en México, con un aumento significativo de casos proyectado para 2050. Durante años, la EA careció de avances médicos relevantes, pero la aparición de biomarcadores plasmáticos y terapias modificadoras de la enfermedad (TME) ha cambiado el paradigma, pasando del tratamiento sintomático a la modificación de su progresión. Sin embargo, estos avances presentan grandes retos en países como México. La disponibilidad e interpretación de biomarcadores debe manejarse con cautela, asegurando su uso solo en individuos con deterioro cognitivo y no como tamizaje en asintomáticos. Además, la positividad de biomarcadores como p-tau 217 en sujetos sin síntomas debe considerarse como un estado de “riesgo de EA” y no como EA biológica. Aunque los biomarcadores plasmáticos son prometedores, el líquido cefalorraquídeo sigue siendo la única herramienta validada en México para confirmar la patología amiloide. Asimismo, existen dos fármacos aprobados que se consideran TME en el país, pero determinar qué pacientes son candidatos, equilibrar riesgos y beneficios, y monitorear la respuesta terapéutica sigue siendo un reto, especialmente en ausencia de Tomografia por emisión de positrones amiloide (estandar de oro). Resolver estos desafíos es clave para una integración efectiva y equitativa de estas innovaciones en el sistema de salud mexicano. Por ello, es apremiante el desarrollo de políticas públicas e infraestructura diagnóstica que permitan una implementación segura, asequible y sustentable en paises como México.
Palabras clave: Enfermedad de Alzheimer. Diagnostico. Tratamiento farmacológico. Amiloide β. Biomarcadores. Tau 217 fosforilada.